China estudia reducir los impuestos sobre el lujo para animar el consumo interno
Muchos chinos del continente optan por adquirir estos artículos cuando viajan al exterior y, como critican algunos expertos, se produce una ‘sangría’ de dinero para los comerciantes locales, ya que los ingresos por las ventas de estos productos se acaban yendo al extranjero y no a las tiendas en China.
Las reducciones de impuestos sobre los bienes de lujo son sólo una “cuestión de tiempo”, según anunció ayer Yao Jian, portavoz del ministerio de Comercio de China, en declaraciones al periódico local ‘China Daily’.

Según Yao, los ministerios de Comercio y Finanzas enviarán probablemente al Consejo de Estado una propuesta sobre medidas para promover las importaciones, entre las que se incluyen los recortes de los impuestos sobre la importación de artículos de lujo.
El gobierno asiático se ha comprometido a doblar las importaciones para 2015, con el fin de equilibrar su balanza de pagos, ya que los superávits comerciales de China con numerosos países suelen ser objeto de crítica en las naciones afectadas.
Debido a la caída de las importaciones en los últimos meses, se había sugerido al gobierno recortar los impuestos sobre productos como los cosméticos, los cigarrillos y el alcohol.
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Un mercado en ebullición
El mercado del lujo en China está en plena eclosión, gracias al aumento de la renta disponible de los consumidores chinos y la atención cada vez mayor que le prestan a las marcas. Se espera que China sobrepase a Japón en 2012 como mayor mercado del lujo a nivel mundial, con un valor estimado de 14.600 millones de dólares, según la World Luxury Association (Asociación Mundial del Lujo).
No obstante, las cifras muestran que los consumidores chinos gastan hasta cuatro veces más en productos de lujo en el exterior que dentro del país, debido a los altos impuestos que pesan sobre este tipo de artículos en China.
El resultado de esta situación, como han señalado algunos expertos y economistas, es que existe una diferencia considerable entre los precios de un mismo artículo en China continental y el el extranjero. Por ello, muchos chinos del continente optan por adquirir estos artículos cuando viajan al exterior y, como critican algunos expertos, se produce una ‘sangría’ de dinero para los comercios locales, ya que los ingresos por las ventas de estos productos se acaban yendo al extranjero y no a las tiendas en China.
Un ejemplo claro es Francia, donde muchas ‘boutiques’ de artículos de lujo cuentan con numerosos clientes chinos que acuden a adquirir sus productos. Algunos de estos establecimientos incluso tienen contratado a personal que habla chino mandarín para poder mejorar la atención a los clientes del país asiático.
“Los recortes de impuestos (sobre productos de lujo) son una tendencia general”, afirma Liu Huan, asesor del Consejo de Estado y vicedirector de la Facultad de Fiscalidad de la Universidad Central de Finanzas y Economía. “Con ello se debería estimular el consumo doméstico, ya que los consumidores gastarán más en el mercado interno”.
Además, esta medida supondría el cumplimiento por parte china de sus compromisos con la Organización Mundial del Comercio (OMC), según Liu. Desde la entrada de China en el organismo en 2001, las tarifas sobre las importaciones han caído un 9,8 por ciento de media, a partir del 15,3 por ciento inicial. Sin embargo, las imposiciones sobre los productos de lujo se elevan de media al 30 por ciento, y en el caso del vino, alcanzan el 65 por ciento.
Objetivo: animar el consumo interno
El ministerio de Comercio indica que se expandirán las importaciones de productos de lujo y otros artículos como productos de alta tecnología.
Los fabricantes de artículos de lujo dan la bienvenida al plan de reducción. “El corte de impuestos ayudará seguro a mejorar nuestro negocio en China. Estamos deseando que llegue”, indica Lutz Bethge, director ejecutivo de Montblanc, una marca alemana de relojes, objetos de escritura y complementos de alto nivel. Para la marca alemana, China es su mayor mercado desde 2007.
Considerados en conjunto, los impuestos sobre la importación, el IVA y los impuestos al consumo de bienes importados, incluyendo los de lujo, alcanzaron más de 1,25 billones de yuanes (193 mil millones de dólares) el año pasado, constituyendo un 30 por ciento del total de los ingresos fiscales de China en 2010.
Pero algunos expertos dudan sobre el efecto de las bajadas de impuestos. “No todo el mundo puede permitirse comprar artículos de lujo y la mayoría de los consumidores no pueden comprarlos”, argumenta Yang Zhiqing, vicedirector de Facultad de Fiscalidad de la Universidad Central de Finanzas y Economía.
Zhou Shijian, experto en Comercio de la Universidad Tsinghua de Pekín, se muestra de acuerdo con Yang. “Para la reducción de impuestos a la importación no sólo deberían incluirse los productos de lujo, sino también los artículos ordinarios de uso diario”, opina.
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